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viernes, 5 de octubre de 2012

BENDICE A TU ENEMIGO

       Todos tenemos enemigos, unos más, otros menos, unos más peligrosos, otros más "domésticados", pero todos los tenemos.
   Lo que más odiamos de nuestros enemigos es, significativamente, aquello que más odiamos de nosotros mismos, aun sin saberlo.
   Vemos en ellos la oscuridad que no queremos ver en nuestro interior, esa oscuridad que nos asusta pero que no podemos negar.
    De esas personas que nos hacen la vida insoportable, podemos aprender muchas cosas, como por ejemplo, a dominar nuestra ira, nuestra furia ante sus agresiones, y también a ser asertivos, a levantarnos una vez más y sin rencor decir "basta".
   No obstante, hay otras cosas que debemos agradecer a nuestros enemigos: quizá nuestro primer contacto con el yoga se produjo como una búsqueda de equilibrio ante tanto ataque; quizá la lectura de esos libros vino por la necesidad de entender el por qué de tanta inquina hacia ti; quizá todo ese proceso en el que te has tenido que reinventar se lo debas a tu enemigo.
   De todas las cosas malas siempre surjen cosas buenas, aunque muchas veces sean invisibles: agradece a tu enemigo que te haya hecho más fuerte, pero no permitas que te vuelva más agrio.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

QUIÉRETE MUCHO

       Prácticamente todos los libros de autoayuda publicados hasta el momento, podrían resumirse en una sola frase:"Quiérete mucho".
   Leído uno, leídos todos, podríamos decir entonces, de esos libros que tanto nos entusiasman mientras los leemos y tan pronto olvidamos.
   Algunos de ellos son memorables, otros un fiasco, pero después de haber devorado y masticado algunos de ellos, puedo decir, sin temor a equivocarme, que se trata del mismo perro con distinto collar.
   Algunos son pura palabrería, que nos tragamos sin cuestionar, otros deberían pasar a la Historia de la Literatura como auténticas joyas, pero, repito, todos ellos se basan en la misma premisa: "quiérete mucho".
   Sin embargo, si todos esos panfletos y librajos dicen lo mismo, ¿cómo es que cada vez que sale uno nuevo, se agota en las librerías a los pocos días? Y mejor aún, ¿cómo es que las editoriales siguen sacando a la luz esos libros, tan parecidos unos a otros, mes tras mes?
   Porque el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
   Pese a ser tan sencillo resumir esos mensajes de autoayuda, no nos lo acabamos de creer; necesitamos a esos nuevos profetas para que estén a diario susurrándonos al oído lo que debemos hacer, aunque lo sepamos, porque no tenemos la fuerza de voluntad suficiente para hacernos cargo de nuestra propia existencia.
   Así, cosas tan sencillas como decir abiertamente lo que pensamos, alimentarnos de manera sana o tratar a los demás como queremos que los demás nos traten, parecen conceptos demasiado complicados como para que los asimilemos.
   Dudamos de nuestra propia capacidad para pensar seriamente en lo que merece la pena, y decidimos, consciente o inconscientemente, que debe ser el último gurú de las editoriales quien nos repita una serie de consejos que con gusto nos daría nuestra abuela si la quisiéramos escuchar, y que, de manera repetitiva nos propondría nuestra conciencia si le hiciérmos caso.
   ¿Por qué pagamos 20 o 30 euros para leer cosas como "dedica un tiempo a ti misma/o", "comer despacio favorece la relajación", "ser consciente de nuestras necesidades nos hace mejores personas", etc, etc?
   ¿Acaso no nos dice eso mismo la vocecita insistente que surge de vete a saber donde cuando encontramos unos segundos de silencio?
   Todos sabemos lo que debemos hacer y lo que queremos hacer, el problema es que no lo hacemos: queremos desayunar tranquilamente, comer sano, hablar de ese problema sin acritud, llamar a los amigos que hace tiempo que tenemos abandonados, jugar más con nuestros hijos, vestir de manera más sencilla, ahorrar, trabajar de manera más eficaz y menos horas, y así un largo etcétera.
   Mas parafraseando al astronauta que pisó por vez primera la luna "es un pequeño paso para la humanidad, pero un paso de gigante para las personas".
   Al fin y al cabo, ni todos los libros de autoayuda juntos podrán hacer por ti lo más básico: empieza, da el primer paso.
   El camino se llama "quiérete mucho", es decir, no te hagas daño, no vivas mal, aprovecha tu tiempo presente, busca la felicidad, no ansíes ni ambiciones lo que te hace infeliz...pero, empieza ya, ahora, ahora mismo (¡deja de leer este blog y empieza, no tienes todo el tiempo del mundo!).

domingo, 12 de agosto de 2012

MÁS ES MENOS, DEFINITIVAMENTE

   Le pese a quien le pese, más siempre es menos.
  Eso es algo que sabemos los aprendices de minimalistas que habitamos estos espacios cibernéticos y los mundos reales.
   Sin embargo, a nuestros políticos y dirigentes no se les mete en la cabeza, y creen, erróneamente, que trabajando o permaneciendo más horas en la escuela o en las oficinas, redimos más.
   Pues siento disentir con ellos, otra vez: a menor tiempo para ejecutar una tarea, mayor rapidez en su ejecución.
   Si no fuera así, ¿por qué rayos habrían de esforzarse los atletas en las Olimpiadas por arrancar unas décimas de segundo a sus propias marcas y llegar antes que el otro?
   Si tienes un objetivo que cumplir y poco tiempo para ello, te centras, te concentras y lo haces; si tienes toda la mañana para mover dos papeles, se te pasará la mañana y moverás uno solo.
   A esa locura de tenernos a todos más horas "pringando", la llaman productividad.
   Los funcionarios no nos vamos a volver más productivos por trabajar media hora más al día: si nos bajan el sueldo, nos quitan la paga de navidad, los días de asuntos propios, los días por antigüedad, etc, y nos aumentan la jornada laboral, estaremos igual de motivados que los niños japoneses después de las maratonianas sesiones escolares.
   Los niños en los colegios, con horarios de trabajo que abarcan desde las siete de la mañana hasta las tantas de la tarde, más las horas extras de deberes y las actividades extraescolares, no se convertirán por ello en pequeños genios ni en supernenes capaces de inventar con ocho años la vacuna contra el SIDA o enviar cohetes a Andrómeda.
   Los niños tienen que jugar, por imperativo legal (así lo reconocen los Derechos del Niño), y sus padres funcionarios (o no) tienen derecho a estar con sus hijos.
   Ni ellos ni nosotros somos esclavos, pero los políticos, adalides de la supuesta "productividad" derivada del agotamiento físico y mental, nos convierten en títeres, máquinas de producir dinero para llenar sus "bolsillos", perdón, sus "crisis económicas".
   Aumentando nuestra ya enorme e inhumana jornada laboral, no hacen más que eliminar el derecho de nuestros hijos a jugar, a tener una familia que les acompañe y les cuide (que también es un Derecho internacionalmente reconocido), y como dicen los americanos en su Constitución, "el derecho a la búsqueda de la felicidad".
   No se puede trabajar desde las siete y media hasta las tres, o desde las ocho hasta las tres y media, con un miserable descanso de treinta minutos, por mucho menos salario del que teníamos con media hora menos al día, pensando que nuestros pequeños tienen que levantarse a las seis de la mañana para llegar a un colegio a las siete del que saldrán a las tres y media o cuatro de la tarde, completamente agotados, como sus padres.
   No se puede soportar eso y mostrar una estóica sonrisa ante los ciudadanos, mientras nuestros políticos (concejales, consejeros, etc), siguen cobrando lo mismo, entran a la hora que les da la gana, se marchan cuando quieren, y tienen de vacaciones, todos los días que se les antojan (sin la obligación legal de tratar bien a los ciudadanos ni a los funcionarios).
   Para muestra un botón: mi Jefe de Sección, tuvo que retrasar este año (otra vez) sus vacaciones una semana, para dejar resueltos unos "asuntillos" que le solicitó a última hora el Consejero. Lo dejó resuelto sacando horas de donde no las tenía, dejando a su familia colgada (otra vez, como tantos veranos), y, a cambio, el Consejero, ni siquiera le dió las gracias el último día ni le deseó unas buenas vacaciones.
   ¿Cómo nos motivarán para seguir atendiendo al público? ¿De la misma manera que motivan a los niños en el aula sobrecargándolos de responsabilidades y trabajos que ni un adulto es capaz de soportar?
   Caiga sobre la conciencia de todos estos que imponen su sistema caduco e inútil a una sociedad harta, el daño que nos infrigen.

miércoles, 1 de agosto de 2012

LA VIDA ES COMO EL PADEL

        Si alguna vez has jugado al padel (ese híbrido entre palas de playa y tenis), sabrás que, cuando la pelota está en tu campo, debes lanzarla al contario antes de que bote por segunda vez (si no lo haces, pierdes el punto).
   Sucede entonces que, o bien tú o bien tu compañero, sale corriendo en busca de la pelotita de marras, gritando "mía" para evitar que, en el fragor de la "batalla", tu pala golpee al mismo tiempo que la suya la pelota o que, en el intento, alguna de las palas termine impactando en la cabeza del compañero.
   Si la pelota está más cerca de ti que de tu compañero, y éste grita "mía", debes decirle "no" y golpearla tú mismo.
   A estas alturas, más de un lector está perdido ("¿esta loca de qué está hablando hoy?", pensará), o habrá pasado al siguiente blog en busca de algo mejor.
   Pero lo interesante empieza ahora, porque "la vida es como el padel": la vida es un juego en equipo en el que para conseguir tus objetivos debes aprender a compartir, debes coordinarte con tu compañero para que el juego no sólo sea rentable, sino además, divertido; debes aprender a resolver los problemas tal como llegan (a las esquinas, a la pared, muy altos, muy bajos, imposibles o fáciles) y a hacerlo con rapidez y eficacia; debes saber cuando algo es "tuyo" y debes enfrentarte a ello y cuando es del otro y debes dejar que lo resuelva por si mismo (un hijo que debe tomar sus propias decisiones, un amigo que debe hacerse cargo de sus propios errores, etc.); debes respetar el derecho del otro a ejercer sus derechos (a gritar su "no"); debes aprender a delegar, dejando que otro haga el trabajo que tú no puedes hacer y dando la confianza suficiente al compañero para que lo haga a su manera; debes tener humildad para reconocer cuándo necesitas al otro y no puedes abarcar tú sólo todos los peligros o dificultades; debes aceptar a tu compañero de equipo tal cual es, con sus habilidades y fallos, como quieres ser aceptado tú; debes jugar limpio, sin mal humor y sin hacer daño ni al contrario ni al compañero; debes arriesgar y luchar por dar lo mejor, pero también reconocer el buen trabajo de los contrincantes.
   Finalmente, al igual que en todos los deportes, la vida debe ser un juego no demasiado serio, donde haya espacio y tiempo para la diversión sana, donde dejemos a un lado la competición feroz, y donde aprendamos a perder con dignidad una vez que hemos hecho todo lo posible por ganar.
   ¿Estás preparado para la siguiente partida? Adelante, la pista es tuya...y de tus compañeros de vida: sin ellos, no es posible jugar.

viernes, 13 de julio de 2012

CUENTO DE NAVIDAD (EN PLENO JULIO)

   Ebenezer Scrooge es el protagonista del famoso "cuento de Navidad" escrito por Charles Dickens en 1843, con el que quería dar un buen "puñetazo encima de la mesa" (palabras del autor), en favor de los pobres.
   La situación de la Inglaterra de Dickens era de todo menos idílica, y con esa parábola sobre el usurero egoista que, ni siquiera en Navidad, era capaz de abrir su mano a los necesitados, quiso dar un aldabonazo en las conciencias de sus conciudadanos.
   Desde tiempos inmemoriales, con el solsticio de invierno, se celebraban fiestas en honor a la vida, a la luz, y a la promesa de renacimiento de la naturaleza, ya que, tras la más larga del año, comenzarían a acortarse las noches, anunciando la llegada de la ansiada primavera.
   Desde esos mismos tiempos, era costumbre intercambiar regalos, hacer donativos y compartir entre todos los miembros de la tribu, las dávidas de la tierra para con sus hijos, precisamente en la época del año de mayor escasez.
   Miles de años después de que se implantaran estas costumbres, un nuevo "Ebenezer Scrooge", tira por tierra la paga de Navidad (el aguinaldo) de los funcionarios, porque, al igual que Eva en el Paraíso y Pandora en el Olimpo, somos los culpables de todos los delitos, los pecados y los males que aquejan a este país.
   Demonizados hasta el extremo (tanto es así que la imagen "oficial" del diablo pasará en breve de ser un calco de Baphomet, medio humano medio macho cabrío, a ser un funcionario), este colectivo no sólo ve reducidas sus nóminas, sus días de asuntos propios, sus días de vacaciones por antigüedad, etc., sino además ve desaparecer su paga extra de Navidad, y lo único que aumenta es su jornada laboral (¿qué tal si también trabajamos los domingos, ya puestos?).
   Mientras tanto, los "Scrooge" que pisan las alfombras del ruedo político, seguirán comiendo pavo y caviar, riéndose de nosotros por ser unos "muertos de hambre", pero también de todos aquellos comerciantes que dependen de nuestros bolsillos para poder llenar los suyos y pagar las nóminas de sus empleados.
   Y no contentos con ello, nos suben los impuestos directos e indirectos y nos exigen más sacrificios...que no estaría mal hacer, si cundiera el ejemplo entre sus filas.
   Sólo espero que, cuando lleguen los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras, y dado que no van a conseguir cambiar las mentes de estos "Scrooge", se los lleven tan lejos como, por ejemplo, al "país de Nunca Jamás" y así, sin ellos, podamos quedarnos nosotros, todos los españoles, en el "país de las Maravillas".
   Amén (así sea).

viernes, 11 de mayo de 2012

MALAS PULGAS

       Este post no va de perros ni de gatos, va de pulgas. De malas pulgas, de esas pulgas que les han picado a algunas, por no decir muchas personas a mi alrededor.
   De acuerdo, estamos en una recesión económica brutal, hay demasiada gente pasando hambre, miseria y penurias, ya hemos llegado a casi un 25% de paro y no vemos la luz al final del tunel ni "jartos de grifa", como se dice por aquí.
   Tenemos derecho a estar hasta donde no se nombra (ver post anterior, sin ir más lejos), y la indignación puede y debe ser mayúscula...todo eso es cierto, pero ¿la culpa la tiene tu vecino?¿tu pareja?¿tus hijos?¿tus compañeros de trabajo (si aún tienes trabajo)?
   Definitivamente, no.
   Reconozco que la culpa de que te inscribas en el paro (la mayor empresa de este país), puede tenerla, de manera directa, tu jefe (es quien te despide), pero no creo que cerrar la empresa o despedir a la mitad de la gente que le ha ayudado a levantarla sea la mayor aspiración de tu jefe (independientemente de que sea un... y mucho más).
   Tendemos a no ver más allá, quizá por miedo o por saber que ir hacia la raíz del problema supone una valentía que muy pocos tienen: la culpa de esta crisis no la tiene tu jefe, ni tu vecino, ni los funcionarios, ni la policía (que también son funcionarios), ni los políticos ¿?, ni los bancos ¡¿?!... Sí, has leído bien, ni siquiera esos: la culpa es... ¡NUESTRA!, es decir, de todos, de todos los que nunca nos hemos parado a pensar en el poder que tenemos si nos unimos; de todos los que hemos vivido hasta ahora egoístamente, mirando para otro lado cuando los problemas eran ajenos; de todos los que nos hemos apoltronado delante de la televisión para tragar lo que nos pongan y creernos todo lo que nos dicen; de todos los que hemos soportado que nos manipulen y aunque en el fondo lo sabíamos, nos hemos hecho los tontos creyendo que en realidad estábamos muy enterados de lo que se cuece en el mundo; de todos los que hemos derrochado los recursos y hemos entrado a saco y sin anestesia, en el consumismo feroz sin cuestionarnos si eso tan barato tenía que pagarse algún día.
   Desde luego, la culpa de la crisis no la tienen aquellos que nunca han tenido nada, que se han dedicado a subsistir como han podido, que han contribuido a mejorar la calidad de vida de sus semejantes y a vivir sencillamente, pero son éstos los que más amargamente están pagando el precio: los jubilados, sin ir más lejos, son ejemplo de ello.
   Pero es más fácil descargar la furia, la rabia contenida y la impotencia en los niños o las parejas(el aumento de la violencia doméstica es un dato evidente); en los compañeros de trabajo (y sobre todo en aquellos jerárquicamente inferiores) y en los ancianos.
   Ya está bien de violencia: admitamos, por más que nos duela, que nuestro comportamiento autoindulgente ha sido el que nos ha llevado a estar así, y que tratando a nuestros semejantes como a cosas no solucionaremos el problema.
   Sólo cuando admitamos que juntos podemos, que olvidandonos de nosotros mismos lograremos revasar esta noche oscura, que la unión hace la fuerza y que el despertar de nuestras conciencias será el catalizador que nos impulse a vivir de otra manera, más lógica y humana, sólo así y sólo entonces, saldremos adelante.
  La humanidad ha olvidado una lección que tenía bien aprendida hace miles de años: somos los seres más débiles e indefensos de la naturaleza, sólo aunando esfuerzos y colaborando entre nosotros hemos llegado a ser lo que somos.
   Volvamos a aprender esta lección y no la olvidemos más.

lunes, 23 de abril de 2012

LO SIENTO PERO...

     Siento tener que hablar de esto, pero, al que no le guste, que mire para otro blog o para otro lado, como prefiera.
     Lo que voy a contar ahora raya en lo absurdo y en lo obsceno, si se me permite la expresión, y ya sé lo que muchos me contestarán, pero...
     ¡Ya está bien!¡Que la culpa de la crisis no la tenemos los funcionarios!¡Que hay mucha demagogia y muy poco fundamento en lo que dicen por ahí!
     Bueno, ya me desahogué, y ahora, calmadamente, me explicaré.
     Sé que hay demasiada gente sin trabajo, gente con cualificación de sobra y gente sin ella, joven, mayor, con hijos, sin ellos, pasando hambre, desahuciados por los bancos (¿por qué se creen que recomiendo el blog “sindinero”?).
     Pero, me pregunto yo ¿existe en alguna Administración local o en algún Ministerio, un “Negociado de Creación de Crisis Económica”?¿Somos los funcionarios mileuristas los culpables de que otros ya no sean ni mileuristas?
     El Gobierno Canario pretende rebajarnos otro 5% del sueldo a todos los funcionarios, independientemente de lo que ganemos, pretende subir el precio de los carburantes, quitarnos la paga de Navidad o dejarla en simple “palmadita en la espalda”, dejarnos sin ayudas sanitarias o al estudio, etc, etc, y todo ello porque estamos en crisis, pero... ¡ellos no se bajan sus sueldos que precisamente no son mileuristas, ni pierden sus tarjetas Visa, ni tienen que pagar sus desplazamientos porque los viajes entre islas por avión o barco, se los seguiremos pagando todos, semana tras semana, año tras año, ni, por supuesto, se quedarán sin paga extra en verano o en Navidad!.
     Si, la rabia ante esta situación caótica hace que mucha gente tire piedras contra los funcionarios, pero... ¿quién les tramita las ayudas sociales?¿o  las becas para que sus hijos estudien?¿quién les resuelve los problemas con las multas de tráfico?¿quién les atiende cuando van a la consulta del médico en el Centro de Salud?
     La próxima vez que vayan a insultar a los funcionarios por tomar café piensen cuántos bares y cafeterías subsisten gracias a los desayunos y los cafés de los funcionarios.
     La próxima vez que critiquen a los funcionarios por sus “altos sueldos”, hablen con los auxiliares administrativos o los subalternos de su Ayuntamiento, y verán que ninguno de ellos llega a los soñados mil euros.
     Y la próxima vez que sientan la tentación de cargar contra los funcionarios (que incluyen a su médico/a, su enfermero/a, a los profesores de sus hijos, al chiquito ese de Servicios Sociales que les está ayudando a tramitar la pensión no contributiva del abuelete con la que podrán sortear mejor la crisis, etc), carguen primero contra la privilegiada clase política, esos que no se bajan ni un céntimo y que realmente “no pegan un palito al agua” y sí se pasan la mañana tomando café (y dejándolo sin pagar, que también se da el caso).
     Ahora, como las cifras cantan, les dejo, para su conocimiento y a los efectos oportunos, un cuadro comparativo de lo que supone para el 90% de los funcionarios de esta país, una rebaja del 5% en su salario:
Sueldo de 600 euros=30 euros (gasolina para medio mes)
Sueldo de 1000 euros=50 euros (los desayunos de todo el mes)
Sueldo de 1200 euros=60 euros (la factura de teléfono)
Sueldo de 1500 euros=75 euros (una compra semanal para una familia numerosa comprando marca blanca)
Sueldo medio de político: 4000 euros-5%=200 euros (otro par de zapatos, que no desgata porque va en coche oficial del que no paga la gasolina)
     Saquen sus propias conclusiones y luego, decidan a quién van a insultar.
     Es todo lo que esta funcionaria interina tiene que informar.

jueves, 12 de abril de 2012

RETOS

       Para avanzar en la vida es necesario saber hacia dónde vamos.
   Para saber hacia dónde vamos, debemos tener claro de dónde venimos.
   Para saber hacia dónde vamos, debemos saber primero si queremos ir, cómo y qué camino es el que nos llevará hacia nuestra meta.
   Necesariamente, debemos tener un plan de ruta, pero antes de nada, para que el movimiento se demuestre andando, debemos tener un propósito, es decir, una meta.
   Hay quien dice que la vida no debe tener metas, porque la meta es un final, y si te marcas llegar a esas metas, después ¿se acaba tu vida?
   Quizá la palabra correcta no sea entonces "meta", y sería mejor hablar de "retos": cosas que quieres hacer antes de morir.
   Es interesante plantarse de vez en cuando y decidir qué retos afrontaremos de ese momento en adelante y cómo lo haremos: no se trata sólo de soñar, sino de materializar esos sueños.
   Cada reto que conseguimos es un paso en nuestra vida, pero un paso hacia donde nos hemos planteado llegar, y un paso que alimenta nuestra autoestima.
   Quedarnos estancados en los sueños, en las ilusiones de "algún día haré esto o lo otro" no es más que vanidad, y no causa, a la larga, más que frustración.
   Los retos no necesariamente tienen que ser grandes (no hace falta escalar el K2), pero deben ser significativos: aprender a nadar o a montar en bicicleta pueden ser retos pequeños a los ocho años, pero muy grandes a los cuarenta; sin embargo, se tenga la edad que se tenga, plantearse esos retos y llevarlos a cabo, es gratificante.
   Este comentario está dedicado a las personas que, como mi amiga Carol, han decidido, y están realizando, el reto de estudiar una carrera universitaria a los cuarenta años, compaginándolo con su trabajo y su vida familiar.
   Un sonoro aplauso por todos aquellos que saben que la vida está para vivirla intensamente y hacer realidad los sueños, no para esperar que la "magia" nos conceda lo que deseamos sin arriesgar ni poner nada de nuestra parte.

jueves, 8 de marzo de 2012

FELIZ DIA DE... ¿QUÉ?

   Supuestamente hoy se celebra el día de la mujer trabajadora, y digo supuestamente  porque opino que trabajar lo hacemos todos (los que podemos), independientemente del sexo que tengamos y lo hacemos todos los días.
   Coincido con mucha gente (hombres, mujeres e incluso niños) que piensan que ¿por qué un día de "la mujer trabajadora" y no del "hombre trabajador"?
   Nosotras mismas nos excluimos del sistema cuando creamos estas "historias" alrededor de algo que, afortunadamente, es cada vez más normal.
   Y digo afortunadamente porque mis hijos no entienden eso de "día de la mujer trabajadora": ellos no ven diferencias entre hombres y mujeres (repito, por suerte) y reivindican, con sus escasos años, que se celebren días de los trabajadores (todos) y punto.
   Para mis hijos es normal que hombres y mujeres hagan lo mismo, porque lo ven por todos lados: sus maestras, la directora del Colegio, su pediatra, su enfermera, su profesora de música (directora de la banda de música, además), la jefa de su padre, la Presidenta de nuestra Administración...todas son mujeres... y ven cómo hombres y mujeres realizan las mismas tareas: en casa su padre y su madre hacen las mismas cosas, ven correr por la mañana a los soldados hombres y mujeres por la Avenida Marítima cuando los llevamos camino de la escuela...
   Nada haría más por la igualdad que vernos tal como somos ahora (independientemente del camino que aún queda por recorrer): personas que desempeñan su función en la vida.
   La igualdad no puede anular o maquillar la esencia de cada cual: las mujeres y los hombres tenemos derecho a ser diferentes y a vivir esa diferencia con orgullo y dignidad, pero sabiendo que en derechos y obligaciones hablamos de personas y no de sexos.
   Miremos el mundo como lo ven los niños: ¿qué tanta historia y escandalera con lo del día de la mujer?¿no somos todos iguales, personas y ya está?
   Así que, desde esa perspectiva, feliz día de las personas.

sábado, 18 de febrero de 2012

CONECTANDO EN LA CAFETERIA

No, no voy a hablar de zonas Wifi, el título de este post tiene que ver con la verdadera conectividad entre seres humanos.
Ayer por la mañana salí a tomar un café y me encontré con una compañera de trabajo: en mi Administración somos unos 800 en total, de los cuales 300 trabajamos en oficinas, con lo cual puedes conocer a muchos, pero no a todos, y de la mayoría sabes que son compañeros pero nada más.
Este era uno de esos casos, apenas sabía su nombre, pero como sabemos que somos compañeras, nos pusimos a hablar en la cafetería.
El tema derivó hacia los hijos, en concreto cuando llegan a la edad del tormento, es decir, la adolescencia, y de allí, a la edad feliz, es decir, la infancia.
De pronto, veo que a esta compañera se le llenan los ojos de lágrimas y me cuenta que perdió a su primer hijo cuando éste tenía trece meses. Aunque después de aquello tuvo dos hijos más y de eso habían pasado ya veinte años, lloraba porque en su momento no lo hizo: lo asumió y siguió para adelante, pero no lloró y ahora, con los años, de vez en cuando le embarga la pena y da rienda suelta al duelo que no afloró cuando tuvo que hacerlo.
Conectamos, no porque a mi me haya pasado algo parecido (afortunadamente), sino porque ambas estábamos de acuerdo en una cosa: el amor que nace con el hijo/a es único, y único para cada uno, la conexión entre madre e hijo/a es tan grande que no puede compararse a ninguna otra que puedas establecer con otra persona.
Conectamos porque nuestros ancestros nos decían que somos iguales, mujeres que somos madres, que hablamos el mismo idioma, que hemos vivido las mismas sensaciones y hemos pasado por las mismas experiencias catárquicas (un parto siempre lo es, una transformación arrebatadora, porque tu vida ya no vuelve a ser la misma).
Conectamos porque una de nosotras hablaba, desbordando sus sentimientos, mientras la otra escuchaba, recibiendo todo ese amor que no tenía a dónde ir desde que el hijo había muerto, porque como decía ella, “aunque tengas muchas más, ese hueco no lo llena nadie”.
Fue duro, pero hermoso, ver como una persona que apenas conoces puede apoyarse en ti y confiarte algo tan íntimo, sólo porque “detecta” que eres alguien capaz de escuchar esas palabras desde la empatía.
Agradezco a esta compañera sus palabras, su confianza (aunque es posible que no nos veamos en mucho tiempo y que cuando lo hagamos sólo haya un “hola, qué tal”) y el haber compartido conmigo la magia de su amor de madre.
Sus palabras finales fueron hermosas, tremendamente hermosas, palabras que sólo el amor puede hacer brotar: “No tengo miedo a morir, porque yo, al contrario que los demás, sé que quien me espera es mi hijo”.


jueves, 26 de enero de 2012

NO LO PLANIFIQUES, SÓLO HAZLO

   Llevaba mucho tiempo prometiéndome a mi misma que en cuanto tuviera tiempo, volvería a practicar yoga; llevaba mucho tiempo intentando planificar qué días, a qué horas y en qué circunstancias, volvería a mi práctica...llevaba mucho tiempo planificando, planificando, y no haciendo.
   Hasta que me planté y sin pensarlo, saqué mi esterilla del armario, la extendí y elevando mis brazos hacia el cielo, volví a saludar al sol, aunque la noche dominara al mundo a esas horas.
    Muchas, demasiadas veces, intentamos crearnos el lugar o la situación perfecta para hacer lo que debemos o queremos hacer, y como las condiciones nunca serán perfectas, tenemos la excusa ideal para no hacer nada.
   Lo importante es hacer eso que llevas mucho tiempo postergando, no cuándo, cómo y de qué forma: el tiempo que empleas planificando una vida perfecta, lo desperdicias sin vivir una vida menos cuadriculada pero más real.
   Así que, haz lo que tengas que hacer, no esperes a que el mundo te dé su consentimiento (entre otras cosas porque no lo hará), y vive tu vida, no seas vivido por ella.

lunes, 16 de enero de 2012

TAN VACÍOS Y TAN LLENOS

   Esta mañana mismo he leido una frase que me ha parecido bastante acertada y ejemplifica algunos casos que podemos encontrar entre nuestra fauna humana.
   La frase en cuestión es la siguiente (desconozco a su autor/a): "Nadie está tan vacío como quien está lleno de si mismo".
   Por suerte o por desgracia, he conocido algunas personas pagadas de sí mismas, fatuas y engreidas que podrían merecer este epitafio sobre su tumba.
   No se trata de juzgar, sino de observar: esta clase de personas suele tener un solo tema de conversación (ellas mismas) y ser capaces de insultar o faltar al respeto a otras que acaban de conocer y de las que apenas saben su nombre; dicen la verdad tal y como la piensan, pero con ánimo de ofender, no por despiste, ignorancia o simplicidad, y ese ánimo se nota en el "tono" que utilizan y en la manera "despectiva" de abordar a los demás.
   No quiero con esto erigirme en "doña perfecta", pero sí reivindicar a aquellas personas que sentimos que no somos el ombligo del mundo, que tenemos verdaderas ansias de conocer a los demás y de abrirnos a mundos diferentes desde la tolerancia.
   Muchas veces me han llamado "amable", y sinceramente, no creía merecer ese apelativo, pero cuando piensas en la cantidad de personas que sufren ante la indiferencia o el desprecio de otras que carecen de la más mínima capacidad de empatía, entiendes por qué te llaman así.
   La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, y para ello, lo básico, lo primordial, es comprender que existen los otros y que, además, tienen derecho a existir al igual que yo, aunque sean diferentes o desconocidos.
   Qué triste debe ser sentirse el único digno de ser nombrado, debe ser la peor de las soledades, la de aislarse del resto de los seres humanos sólo por creerse superior y pensar que, todos esos que están por ahí (esas cosas con nombre de personas), no son más que objetos que podemos utilizar a nuestro antojo.
   Afortunadamente, la naturaleza nos ha dotado de la capacidad de ver más allá de nuestro propio yo, y la educación (por lo menos, la buena educación), nos enseña a tratar a los demás como nos gusta que nos traten.
      Sin embargo, algunas veces tropezamos con personas profundamente egoistas, tan llenas de sí mismas que están vacías de verdadera vida, y podemos, merced a esos encuentros, dar gracias por conocer a todo ese otro montón de gente maravillosa capaz de amar. 
   Así que si eres de los que ama (o lo intenta), gracias, y si eres de los que no llega más allá de su propio nombre, aprende, nunca es tarde, no te prives de llenarte, no te quedes vacío.

martes, 29 de noviembre de 2011

DULCE NAVIDAD

¿Qué es la Navidad para ti? ¿Sigue teniendo el mismo significado que hace años? ¿Cuánto tiempo hace que no reflexionas sobre ello?
Pensar en la Navidad trae recuerdos, unos dulces, otros amargos, sobre todo de la infancia, época de nuestras vidas en la que éramos (se supone) inocentes y creíamos (firmemente) en los Reyes Magos.
Eran otros tiempos, menos consumistas o con menores opciones, y nos conformábamos con poco. Tal vez era que no había tantos canales de televisión, que lo de los catálogos de juguetes no sabíamos ni lo que era o que Papá Noel era un desconocido que hablaba inglés y por eso no le entendíamos.
En aquellos tiempos pedíamos una muñeca, no “la” muñeca de determinada marca (aunque ya comenzaban a sonar algunas), hoy en día piden la marca y les da igual qué juguete sea...cosas de la vida.
¿Qué recuerdos te trae la palabra “navidad”? Estos son los que me trae a mí:
Un olor: el de los adornos del árbol, guardados en la misma caja de cartón de siempre...años después averigüé que era perfume de magnolias, pero hasta hace poco, para mi ese era el olor de la navidad.
Un sabor (unido a un recuerdo): el turrón de chocolate con almendras, del que me comí una tableta entera con mi amiga Bettina después de la representación del Belén viviente en la Parroquia, en la que salí vestida de angelito de pelo negro, con ella, que era el angelito de pelo rubio (guardo la fotografía de aquél Belén con mucho cariño).
Un sonido: “las Divinas” cantando debajo del balcón de mi casa, cuando todavía eran unas desconocidas, a las que la gente identificaba como “las de Pacovi”.
Para los que no lo saben, que son la mayoría, en mi isla la tradición manda que después del 13 de diciembre, día de Santa Lucía, los grupos de Divinos, es decir, músicos que cantan villancicos por las calles de madrugada, lo hagan hasta el día 23 del mismo mes; la tradición privó siempre a las mujeres de este privilegio, hasta que un grupo de “locas” se saltó a la torera esa norma no escrita: eran las hijas, sobrinas, primas y demás mujeres de la familia de Pacovi, músico popular muy querido de esta isla; comenzaron un puñado de ellas: hoy en día somos más de treinta componentes y cumplimos 25 años las próximas navidades. Me honra y es uno de los mayores motivos de orgullo para mi, formar parte de “las Divinas”.
Un recuerdo entrañable: los ensayos de las obritas de Navidad en la Parroquia (aquellos años de juventud e ilusión).
Un momento dulce: el fin de año en el que comenzó algo hermoso, la relación con el que todavía hoy es mi marido.
Una canción: muchos villancicos que me ponen “los pelos de punta”, aunque mi favorito sigue siendo “Triste Navidad”: recuerdo a Pedro llorando en la misa del Gallo cada vez que cantaban las chicas del coro ese estribillo que dice “qué triste es andar en la vida por sendas perdidas lejos del hogar”, mientras recordaba a su familia, que estaba a muchos kilómetros y millas marinas de él.
Un recuerdo agridulce: el año que repartí las cajas de navidad para las familias necesitadas ayudando a las chicas de Servicios Sociales del Ayuntamiento. Querías llevar un poco de felicidad, pero sabías que detrás de aquellas puertas había mucha tristeza.
Un regalo perfecto: el año en que mi marido me regaló una tarjeta de Intermon en la que me decía que había comprado una cabra y unos pollitos a mi nombre para donarlos a un proyecto en África.
Una cena de Navidad: el año en que mis hijos se empeñaron en que querían huevos fritos para Nochebuena, y los hicimos: la cara de felicidad que pusieron mereció la pena.
Un momento para recordar: el año en que conocí a mi cuñado el pequeño (que tenía entonces once años) y en medio de la cabalgata de Reyes (en la que yo participaba en la organización), me acerqué a él (que todavía no sabía quién era yo) y le dije “¿tú eres el niño que dice que los Reyes Magos nunca le tiran caramelos? Pues toma, de parte de los Reyes” y le dejé un buen puñado. La cara que puso fue indescriptible, me hizo sentir extremadamente bien.
Una tradición familiar: hacer adornos de Navidad con mis hijos para adornar la casa y el árbol. Nada de lo que compres será tan bonito.
Un cuento: siempre, siempre, mi favorito "La cerillera"
Una manía “made in nosotros”: comer gominotas en vez de uvas en fin de año.
Una anécdota del día de Reyes: mi hijo mayor, entonces con tres años, que llega a la cama y nos dice “mami, hay un tigre en el salón...” hablando bajito para que el “tigre” no se “despertara” (era un enorme peluche-asiento en forma de tigre).
Una anécdota de Navidad: mi hijo mayor, con dos añitos, que ve el pelele del hermano, con un muñeco de nieve dibujado y señalándolo, dice “mira, un pollito de mieje”. A partir de ahí, en mi casa, se llaman “pollitos de mieje” a los muñecos de nieve.
Y podría seguir, con muchas más cosas que hacen para mi entrañables estas fechas...¿alguna de esas cosas cuesta dinero, o al menos, mucho dinero? La mayoría son gratis y otras no tienen precio, no pueden comprarse en el Corte Inglés y empaquetarse con lazos de colores, porque...¿dónde encontrarás “pollitos de mieje” en oferta o turrón de chocolate con sabor a belén viviente con tu amiga de la infancia?

martes, 22 de noviembre de 2011

GRACIAS

   Necesito dar las gracias a todos los que me animan a seguir con este blog: a mi única seguidora (de momento), a Valedeoro por nombrarme en su blog (recomendadísimo) y a esta nueva ciberamiga que ha comentado mis post, "dintredelcor": son ustedes pequeñas luciérnagas en medio de la noche, que animan la oscuridad y la llenan de belleza.
   Por ello, y porque sin dar las gracias no somos personas dignas de recibir nada, de mil amores, mil gracias.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

MINIMALISMO EMOCIONAL

   Hay momentos en la vida en que te fallan los cimientos: un terremoto emocional sacude tus raíces y las arranca con fuerza del sitio donde han estado asentadas toda tu vida.
   Surge un conflicto familiar de tal calibre que ya no hay vuelta atrás, y descubres que esas personas a las que has llamado "familia" en realidad nunca lo han sido.
   Cuando en las relaciones humanas no existe el respeto, no hay relaciones humanas.Da igual que se trate de tu madre, tu padre, tus hermanos, tu suegra o tu cuñado; todo eso da igual, lo importante es el tipo de relación que existe: si se basa en el respeto mutuo todo funciona, pero si no se da ese respeto, la familia se convierte en una referencia puramente legal o cultural.
   Es duro comprobar que el supuesto "amor" que te tenían tus familiares se acaba nada más decir algo tan simple como "respétame, deja que ejerza mi derecho a elegir mi propia vida o mis propias equivocaciones", pero es más habitual de lo que queremos admitir.
   ¿Quién no proviene de una familia disfuncional? Casi todos somos herederos de ese pasado, y pagamos el precio de nuestras raíces torcidas.
   ¿Quién se ha visto libre de las presiones familiares para decidir sobre su vida? Evidentemente, todos pasamos por etapas de autoafirmación, en la adolescencia o la primera juventud, en la que nos encontramos con la oposición de la familia (padres, abuelos, tíos, hermanos, etc), pero que esa oposición continúe años después no es lógico.
   Una vez que demuestras con los hechos que eres capaz de cuidarte y de vivir a tu manera ¿a qué vienen las interferencias y los discursos despectivos sobre tu forma de ver el mundo y de afrontar las situaciones de la vida?
   Desgraciadamente, hay personas que esperan a que sus familiares mueran para empezar a vivir, para tirar ese horroroso jarrón que la tía Filomena les regaló por su boda o para, por fin, pintar las paredes del salón de su color favorito sin tener que escuchar reproches o soportar incordios.
   Hay que tener valor para enfretarse a esas personas que no respetan tu derecho a ser tú y hacer lo que quieres pese a quien le pese. Si esa familia te quiere, aunque no te entienda ni comparta tus ideas, te dejará hacer lo que quieres; si no te quiere, ten por seguro que no te respetará, y que, posiblemente, tengas que llegar a la ruptura familiar.
   Claro que si sólo se trata del color de los cojines del sofá, no merece la pena perder la relación con esas personas, habrá que hacer oídos sordos a sus reproches y sandeces. Pero si no puedes decidir ni cómo educar a tus hijos sin que se inmiscuyan, es otro cantar.
   ¿Verdad que a ti no se te ocurriría ir a casa de tus padres y decirles, así, sin anestesia, algo como "por favor, quita ese color de las paredes que es horrible" o, señalando a su querida colección de teteras, "¿cómo se te ocurre vivir rodeado de tanto trasto inútil?"
   Nos llamarían insensibles y malcriados como mínimo si lo hiciéramos. Pues de igual manera, nadie tiene derecho a llegar a nuestro hogar y soltar cosas de ese tipo, pensando, además, que, no sólo tiene derecho, sino incluso que es casi su obligación amonestarnos.
   Ante estos hechos, como dije, puedes tener paciencia, sopesar los pros y los contras, callar, dejar pasar, no dar importancia...hasta que empiezas a sentir que eres un don nadie en tu propia casa, hasta que te descubres pensando no en lo que quieres hacer o lo que te gustaría, sino en qué dirán los demás. Y ahí está el límite, más allá no hay nada, no puedes permitir que nadie traspase ese umbral o dejarás que sean los demás quienes decidan todo en tu vida.
   Llegado ese punto, debes armarte de valor y, educadamente, exponer tus decisiones y tus sentimientos al respecto: es la prueba de fuego, porque si esas personas aceptan tu soberanía, perfecto; si no lo hacen, te quedarás sólo, o como en mi caso, con tu pareja y tus hijos como única familia.
   Si tienes que llegar a ese punto, el pánico puede hacerte dudar, pero debes saber que es mejor quedarte con pocos y buenos familiares que presumir de tener una gran familia que en realidad es sólo una gran farsa.
   Este proceso es doloroso, yo lo comparo al proceso del parto: pero ese dolor del parto es gozoso, porque de él deriva el nacimiento de una nueva criatura: tú misma, renovada, más fuerte y libre para equivocarte y acertar.

martes, 9 de agosto de 2011

COMO LOS PERROS VERDES

   El post de hoy de mi amigo Chocobuda ("Hola, me llamo Chocobuda y soy un perdedor"), me ha hecho pensar que yo, a los ojos de los demás, también soy un bicho muy raro.
 ¿Qué me hace pensar así? Pues ciertas costumbres, bastante bien arraigadas en mi persona, que chocan frontalmente con la visión de la vida de otra gente.
  En primer lugar soy vegetariana: eso no es tan raro fuera de esta isla, pero aquí, somos raritos (no es que seamos pocos, que también, sino que a los vegetas se nos califica como "gente rara").
   Luego están otras manías o costumbres como:
   No uso reloj (dejé de hacerlo tras leer "El elogio de la lentitud", y no me arrepiento para nada)
   Hago yoga (vale, cada vez es más común, pero por estos lares suena a new age, buen rollito, porros y hippies en furgonetas Wolkswagen pintadas con arco iris, aunque no sea eso, pero las ideas de la gente son como son)
   No veo la tele (eso es muy sospechoso y sorprendente para el resto de la humanidad, lo achacan a que no tengo tiempo, pero cuando les digo que es por propia voluntad se quedan ojipláticos).
   Mis hijos no juegan con "maquinitas" (para muchos soy una mala madre por eso)
   No tengo las últimas novedades en el tema informático o telemático (mi movil es de lo más sencillo que pude encontrar, creo que ni siquiera hace fotos), con lo cual, más rara todavía.
   Voy a misa (eso ya me cataloga de dinosario para arriba)
   Tengo tres hijos (eso es para ponerme el sanbenito de "loca de atar" y no quitármelo nunca más)
   Sigo casada (milagrosamente) después de once años (vamos, una reliquia viviente, rarita como yo sola)
   Creo firmemente que cuantas menos horas trabajas más productiva te vuelves (comentario y creencia que va en contra de todo lo establecido en mi entorno).
   Consumo productos ecológicos y de comercio justo (una forma de "tirar" el dinero, según muchos de los que me rodean).
   Fomento el con-su-mismo, es decir, siempre ando con lo mismo: los mismos zapatos, los mismos bolsos, la misma ropa, el mismo coche desde hace años...(es un chiste).
   Reciclo (aunque cada vez somos más, todavía hay gente que se sorprende cuando digo que en mi casa se recicla todo lo posible y además compostamos, lo que no nos exime del pago de los tributos municipales por recogida de basura).
   Soy minimalista: voy de tienda en tienda sólo por prescripción facultativa, me pongo de los nervios si acumulo más de una cosa en un armario y me da pereza ir de compras.
   Y a pesar de todo eso, no soy, como cabría esperar, de izquierdas.
   Así que, sé que no soy la única rara, pero soy consciente de que pertenezco a una raza diferente (ni mejor ni peor), de personas "raritas como los perros verdes".

jueves, 9 de junio de 2011

MITOS, REALIDADES Y FICCIONES: LA VIDA MISMA

    Antes de nada, pedir disculpas por la tardanza, pero una lesión en la espalda (nada grave), me ha tenido alejada del teclado mucho tiempo.
    Luego, agradecer a los que han opinado en diferentes post: ¡Muchas gracias!,¡por fin hay alguien al otro lado! (casi no me lo creo, pero hay quienes leen lo que escribo).
    Esto es importante para mi, que quise estudiar periodismo para que la gente leyera mis opiniones, pero no tenía dinero para ir a la Universidad convencional y tuve que estudiar Historia en la UNED.
    Ahora, me centraré en el tema de hoy.
    ¿He dicho alguna vez que soy funcionaria?; pues si, lo confieso, pertenezco a ese "odioso" colectivo de "zánganos y abejas reinas" que en el inconsciente colectivo somos los que trabajamos en la Administración.
    Y estoy haciendo un curso on line sobre atención al público (ya es el curso tropecientos que hago sobre este tema, pero hay que formarse, dicen, así que, venga, a aprender).
   Cada año nos ofrecen la posibilidad de hacer cursos de formación continua, casi todos presenciales y en horario de tarde, con lo que sacrificas tu tiempo libre a cambio de ..., a cambio de..., no se me ocurre nada.
    Y es ahí adonde quería llegar: en las empresas privadas que se precien de ser buenas empresas, la gente que prospera es la que se forma, trabaja, se desloma y se deja la piel (vale, en otras empresas sólo prospera el hijo del jefe y el pelota, pero estoy hablando de empresas decentes ¿vale?).
    En la Administración, te dejas la piel (y no en la cafetería precisamente), te deslomas (¿de qué se creen que tengo la espalda lesionada y no es broma?), te formas, trabajas, llegas a tu hora, cumples con tu deber, te comportas...y te bajan el sueldo, te quitan las pagas extras, amenazan con bajarte el sueldo otra vez más con total impunidad, te regatean tus vacaciones o tus días de asuntos propios, desaparecen las ayudas médicas o al estudio que todavía están en tu convenio, y todo para que este país salga de la crisis (pero sigue sin salir).
    Y luego, tienes que sacar tu sonrisa "profident" del armario cada mañana, junto con tu "uniforme de los lunes" (no alcanza el sueldo para renovar la ropa, menos mal que soy minimalista, que si no), y debes, he dicho, debes, atender al ciudadano como se merece.
   Algunas personas se creen que todos, todos, todos los funcionarios cobramos más de 3.000 euros al mes, cuando en realidad, el 80% de nosotros somos mileuristas o poco más. Si a una persona que cobra 900 euros al mes le quitan 30, puede ser poco, pero si esa persona tiene hipoteca, tres hijos y su pareja está en el paro y se le ha acabado la prestación...
    No conozco a nadie que trabaje en empresas privadas (y siga teniendo trabajo, claro), a quien le hayan bajado el sueldo: sé de empresas en las que los trabajadores voluntariamente han decidido bajárselo para poder seguir trabajando todos y que nadie se fuera a las filas del paro, pero su jefe sigue pagando la comida de Navidad a sus empleados.
    Los funcionarios, si queremos comida de Navidad nos la tenemos que pagar de nuestro bolsillo, aunque la gente crea que nos la pagan de los Presupuestos (las comidas de los políticos sí salen de ellos, incluso sus desayunos cuando viajan por motivos de "trabajo").
    Habrá quien diga "pero tienes un trabajo fijo para toda la vida", porque no saben que en este país, más del 60% de las plantillas de funcionarios son interinos, es decir, no tienen su plaza fija, y en cualquier momento, nos pueden mandar a la calle y no tenemos derecho a indemnización por despido.
    No somos interinos porque seamos tan tontos que no aprobemos nunca las oposiciones que cada año nos convocan: es que pueden pasar más de diez años sin que las convoquen, y cuando lo hacen, no nos tienen en cuenta los años que llevamos trabajando ni los cursos de formación que tenemos hechos.
    Pero después, la mala fama de unos pocos que se pasan el día mirando el periódico (de papel o digital), tomando café o ignorando al ciudadano (que afortunadamente son cada vez los menos), la cargamos todos, incluso los que vemos que, por muchos méritos que acumulemos, no le importamos a nadie.
    Por favor, la próxima vez que le atienda un funcionario y no le ofrezca la mejor de sus sonrisas, piense en que podría ser usted el que tiene que trabajar las mismas horas, por menos dinero, menos prestaciones y con la amenazadora y machacona frase del político de turno, diciendo que "el mes que viene no hay para las nóminas" o "tenemos que echar a la calle a todos los interinos".
    Gracias por soportar mi pataleta, es a lo único a lo que tengo derecho.


miércoles, 19 de enero de 2011

ABRIENDO FRONTERAS

Tanto tiempo esperando para tener este blog y ahora no se me ocurre qué escribir...Son tantas las cosas que me gustaría plasmar aquí que primero debo hacer un mapa mental de lo que realmente quiero decir.
¿De qué va este blog? De lo que pienso y no tengo a quién contar; de ideas políticamente incorrectas y humanamente sensatas; de todas esas cosas que a todos se nos pasan por la cabeza de vez en cuando, y creemos descabelladas pero hermosas...
Ya nos adentraremos juntos en este universo personal y al tiempo universal...poco a poco.
De momento, lo dejo aquí: ya habrá más.
Hasta la próxima.